Tengo noches de insomnio que no me dejan escribir,

y noches de escribir que no me dejan dormir.

A veces el insomnio ha sido tinta.

Hay noches para vivirlas y días para soñarlos.

Aunque la noche me abrase, sé que volveré a ser yo, con la cara del día más bonito y la ilusión pintada de un niño que pisa la playa. Me pueden dejar sola, pero nunca sin mi. Seré yo la que me acaricie con la grandeza de todas mis luchas y ese será mi triunfo, una mano sincera y eterna, que nunca más me volverá a faltar.


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